miércoles, noviembre 08, 2006




UNA NOTA EN LA TAQUILLA I.

No sé por donde empezar así que empezaré desde el principio, desde mi principio, o lo que es lo mismo, desde mi primer día de trabajo.
Me llamaron ayer por la mañana, mi nombre estaba, como el nombre de otras miles de personas en la lista del paro.
-¿Es usted Guillermo Sanmartín? mire usted le llamamos del Inem, se necesita urgentemente un portero de noche para un hotel de lujo de su localidad.¿le interesa?.-
-Claro que me interesa ¿a dónde hay que ir y donde hay que firmar?.-
Tras anotar la dirección me fuí sin pensarlo dos veces hasta el hotel. Llevaba tres meses sin doblarla y estaba seco como una mojama.
Un tipo de unos treintitantos años, Roberto Figueroa , delgado y agradable me dice que es el director y me explica en que consiste el trabajo, nada difícil ni laborioso, atender llamadas, hacer entradas de clientes, cobrar facturas y algunas cosas más de estar sentado y solo. Ideal para mí y para mis aficiones sedentarias.
-¿Cuándo empiezo señor...?-
- Figueroa, Roberto Figueroa y sí usted no tiene inconveniente puede empezar esta misma noche. Su antecesor en este trabajo dejó el puesto sin avisar y todavía no sabemos nada de él, ese sujeto se puede dar por despedido así que usted no tenga temor alguno a que aparezca. Somos gente seria, ni una llamada hizo el sinvergüenza, abandonó su puesto de trabajo en plena jornada laboral dejando el hotel solo y a los clientes indefensos en medio de la madrugada. Un verdadero irresponsable. Además su comportamiento nos hace sospechar que bebía y se drogaba.

Lo siguiente fué conocer a los compañeros y compañeras, que en temporada baja son pocos.
La recepcionista de día tiene veintipocos años y se llama Pilar, gasta minifaldas por el ombligo y se maquilla en plan guerrero desde muy temprano, parece buena chica.
El recepcionista de tarde es un tipo muy delgado con gafas, también en la veintena, es como un híbrido de Mortadelo y el detective Anacleto.
Después están Fátima, Magdalena y Lourdes, las limpiadoras.

Ese primer día, ayer, llegué puntual, a las 00.00 horas estaba como un reloj dando el relevo a Mortacleto, éste me indicó mi taquilla y me dió la llave de la misma.
-Está tal como la dejó su antecesor, no la hemos abierto para nada así que haga usted lo que quiera. Aquí ninguno le teníamos mucho respeto a ese caradura, nos caía mal a todos y prácticamente ni le hablábamos. En fín espero que con usted sea todo mejor.
-Bueno se hará lo que se pueda.-Es lo único que atiné a decir, no imaginaba que los personajes de tebeo pudieran ser tan hijoputas, o ese portero de noche tan malo.
-Bueno, bienvenido al barco y que tenga buena noche, hasta mañana.-
-Hasta mañana... y una última cosa, tutéame por favor, no soy tan viejo.-
Tras asentir con una sonrisa trabajosa se largó ascensor abajo.

Una vez en soledad me dispuse a explorar la taquilla del portero desertor, una radio pequeña, algunas ropas y en el fondo de la taquilla un ejemplar de The Shining de Stephen king con una direccion electrónica escrita a mano en la primera página.
Apunté la dirección, lo dejé todo como estaba y cerré con llave.
Hacía mil años que no me sentaba a un ordenador, le eché valor al teclado y miré a los ojos a la pantalla, no me costó mucho encontrar la página.
Dentro encontré escrito lo siguente:

"Hoy he decidido terminar con esto y marcharme de aquí, mi obra está consumada pero la busqueda de un nuevo hogar y un nuevo trabajo se hace necesaria, éste diario ya no tiene sentido, desde ahora tendré obligaciones y mi corazón estará ocupado, no tendré tiempo para perderlo en tonterias electrónicas, poco a poco, curtiendo mi carácter en la soledad de la noche me hice un hombre y ahora tengo las mismas responsabilidades que los demás hombres, ese era mi único deseo, ser un hombre normal".

Este inquietante escrito es lo único que quedaba, había borrado el resto del diario cómo un acto de ruptura con el pasado, cómo un adios prematuro pero deseado.
En cualquier caso la multitud de ruidos extraños que estoy oyendo está haciendo mella en mis nervios...y sólo llevo dos días. No sé si duraré en este trabajo, éste edificio parece vivo y cargado de energias extrañas.
En cuanto al anterior portero de noche cabe la posibilidad de que aparezca por aquí pidiendo lo suyo pero, sinceramente, algo me dice que no lo hará.
Guillermo San Martín.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno porterito, muy bueno. Ahora sí que me has dejado como un pijama escocés, o sea, a cuadros. Has acabado el relato perfectamente pero además el misterio queda sin resolver. Felicicidades.

Anónimo dijo...

You are the man, boy, the fucking man...THE GREATEST

Anónimo dijo...

joder, buenisimo!!. Pasa esa direccion del blog del anterior portero tio y haznos complices del descubrimiento!!